Breve historia institucional

En junio de 2002 el Ministerio de Educación y Cultura decidió tomar a su cargo del resto del archivo custodiado por la familia Ayestarán: valiosísimos ficheros, gran cantidad de carpetas temáticas, archivos de datos, fotografías, libros, aparatos, y el archivo de la viuda de don Lauro, Flor de María Rodríguez Romero (1913-2001), quien lo había secundado en vida en el área de lo coreográfico, y había continuado después de 1966 trabajando en ese terreno.

En setiembre de 2003 se confió su cuidado a una comisión honoraria a la que se responsabilizó por “la organización, clasificación, conservación y protección” de los materiales de dicho archivo. En diciembre de 2008, los materiales adquiridos por el Estado fueron trasladados, en sendos contenedores y paquetes, desde la casa de la familia Ayestarán a dependencias del Ministerio de Educación y Cultura.

Han formado parte de la comisión honoraria el antropólogo Daniel Vidart, que la preside, y tres antiguos discípulos del musicólogo: el bibliotecólogo David Yudchak, el crítico Hugo García Robles (fallecido el 31-XII-2013) y el compositor y musicólogo Coriún Aharonián. A ellos se suman desde 2013, el musicólogo y antropólogo Luis Ferreira y el músico y musicógrafo Rubén Olivera. Ha sido delegado del MEC desde 2011 Apolo Romano, sucediendo en esa responsabilidad a Julieta Nicolini.

Sobre la base de los materiales del archivo del gran musicólogo, el 26 de marzo de 2009 fue creado por resolución de dicho Ministerio el Centro Nacional de Documentación Musical Lauro Ayestarán (CDM). El 15 de octubre de 2010 fue inaugurada su sede provisoria, cedida por la Administración Nacional de Educación Pública.

Las tareas realizadas desde entonces han incluido el inventario y ordenamiento, la correlación de los distintos materiales entre sí, la clasificación y catalogación, y el comienzo de recuperación de materiales dispersos. Se ha iniciado la digitalización gradual de escritos, pautaciones e imágenes, actuando con limitados recursos humanos que se han comenzado a incrementar en el correr del año 2012.

Mientras tanto, se obtuvo la cesión de un respaldo digital de las grabaciones de campo de Lauro Ayestarán que habían sido preservadas en el Museo de la Música de Suecia, y se recuperó en su reprografía digital cerca de un centenar de partituras de la Colección Lauro Ayestarán de la Biblioteca del Congreso de Washington, obtenidas en gestión oficial en colaboración con el Archivo General de la Nación, del Uruguay.

El archivo ayestaraniano se vio enriquecido por otros aportes: donaciones de materiales y una primera etapa de adquisiciones. Entre las donaciones recibidas, se cuentan manuscritos, fotografías y documentos, correspondencia, libros, discos y audiovisuales, documentos diversos y también una colección de rollos de pianola y partituras antiguas (véase Donantes).

El grupo humano inicial estuvo integrado, además de los miembros de la comisión honoraria, por Leonardo Croatto, que se desempeñó como coordinador hasta abril de 2013, y por María Hortiguera, quien se acogió a la jubilación en mayo de 2011. En ocasión de los dos coloquios internacionales de 2009 y 2011, y de las actividades realizadas en 2012, el equipo de trabajo se vio incrementado por un significativo número de entusiastas colaboradores honorarios.

En uno u otro de los eventos, o en todos ellos, se contó con el aporte de Viviana Ruiz, Federico Sallés, Fabrice Lengronne, Osvaldo Budón, Luis Jure, Martín Rocamora, Fabricia Malán, Mariana Gerosa, Johanna Rivera, Mateo Soler, Lucía Germano, Susana Maggioli, Adriana Santos.

En el año 2011 se inició la contratación de colaboradores rentados. Poco a poco se pudo ir avanzando en este sentido, y en el 2013 el CDM contó con un equipo de trabajo integrado por Fabricia Malán, Viviana Ruiz, Federico Sallés y Leonardo Secco en el aspecto técnico, y Verónica Bello y Beatriz Ricci en la faz administrativa. Durante parte de ese año se contó con la participación de Olga Picún, y en el 2014 se concretó la incorporación de Fabrice Lengronne.

En diversas instancias, se ha contado con el asesoramiento de las direcciones de otros organismos oficiales: el Archivo General de la Nación, la Escuela Universitaria de Bibliotecología y Ciencias Afines, el Centro de Fotografía del gobierno de Montevideo. Y con el apoyo del Banco de la República y de la Dirección Nacional de Impresiones y Publicaciones Oficiales (IMPO).

Se ha contado también con el apoyo a proyectos concretos por parte de ADAI (Programa de Apoyo al Desarrollo de Archivos Iberoamericanos) y de la Comisión Nacional para la Unesco.