Biografía breve de Lauro Ayestarán

por C. A.

 

Segundo hijo del guipuzcoano Nicolás Ayestarán y de la uruguaya Ana María Fernández, Lauro Ayestarán nace en Montevideo el 9 de julio de 1913. A los siete años pierde a su padre y a los once a su hermano mayor. Habiendo iniciado sus estudios primarios en clases domiciliarias, los continúa desde 1922 en el Colegio del Sagrado Corazón, jesuita, donde cursará luego el primer ciclo secundario. Hace “preparatorios” (segundo ciclo secundario) de Abogacía en el Instituto Alfredo Vásquez Acevedo. El mismo año 1922 inicia sus estudios musicales en el conservatorio del director de orquesta y organista vasco Felipe Larrimbe (discípulo de Hilarión Eslava y Tomás Bretón), que continuará hasta 1934. Su formación como musicólogo tendrá lugar fundamentalmente con el argentino Carlos Vega, con quien establecerá desde 1937 una larga e intensa relación de aprendizaje, de discusión y de amistad.

En 1940 se casa con Flor de María Rodríguez Romero. Tendrá con ella seis hijos.

Su actividad será, desde joven, muy diversificada, en una convergencia entre un espíritu inquieto y una excepcional capacidad de trabajo, y acuciado por dificultades económicas que lo acompañarán casi hasta su muerte. En 1933 se inicia en el periodismo. Lo hace como crítico cultural en el diario El Bien Público, donde trabajará hasta 1937. Ese año empieza a ejercer la docencia en Enseñanza Secundaria, que continuará hasta 1957. Paralelamente, en 1936, pronuncia las primeras conferencias sobre temas de música, que se extenderán a lo largo de toda su vida. Ingresa al Sodre, donde trabajará como funcionario de la Discoteca Nacional entre 1937 y 1940, para regresar, entre 1959 y 1965, como Director de Programaciones Radiales. En 1935 se inicia su vínculo con el Instituto de Estudios Superiores. Actúa allí durante un largo par de años como secretario de la Sección de Investigaciones Musicales que dirige Francisco Curt Lange, y como tal es co-responsable, bajo la dirección de Lange, de la edición de los tomos II (1936) y III (1937) del Boletín Latino-Americano de Música. El vínculo con el Instituto de Estudios Superiores se renovará pocos años después, al lanzarse Ayestarán a la investigación folclórica. En 1938 da comienzo su docencia en los Institutos Normales, que continuará hasta 1957. Es responsable de la crítica musical en el período inicial del semanario Marcha, fundado en 1939, a cuyas páginas volverá en 1950/1951 y nuevamente en 1956/1959. Entre 1940 y 1942 actúa como asesor en el Museo Histórico Nacional. En 1941 publica su primer folleto sobre Domenico Zipoli (hará un segundo en 1962). Realiza sus primeros registros de investigación folclórica en 1943, colaborando con Isabel Aretz, asistente en aquel entonces de Carlos Vega. En 1945 prologa un libro del padre Guillermo Furlong, quien ha sido profesor suyo en el colegio jesuita. Entre 1941 y 1946 hace crítica musical en el diario El País, que continúa en 1947 y 1948 en El Plata. En 1946 inicia sus propias grabaciones folclóricas en discos de acetato, que serán luego hechas en cinta magnética. El mismo año 1946 es creada la Facultad de Humanidades y Ciencias por iniciativa de Carlos Vaz Ferreira, y Ayestarán es nombrado profesor de Musicología. Entre 1947 y 1949 publica una serie de artículos de divulgación sobre folclore musical del Uruguay en el suplemento dominical de El Día. En 1950 es designado asesor musical del Ministerio de Instrucción Pública. Inicia sus clases en la Escuela Municipal de Música y, al año siguiente, en el Instituto de Profesores Artigas. Colabora con el Cancionero popular americano que organiza en Washington, D.C., Charles Segger. Tras varios años de gestación, en 1953 el Sodre publica el imponente volumen I de La música en el Uruguay, que será premiado por la Universidad de la República en 1955. En 1957 comienza a dictar clases en el entonces Conservatorio Nacional de Música. En 1959 es llamado por Alberto Ginastera para tomar a su cargo la cátedra de Musicología en la Facultad de Artes y Ciencias Musicales de la Universidad Católica de Buenos Aires, cargo para el cual deberá cruzar semanalmente el Río de la Plata, y al que deberá renunciar por razones médicas a fines de 1963. Dicta clases y conferencias en ámbitos universitarios en Brasil en 1958, en Chile en 1959 y en Estados Unidos en 1960. En 1962 actúa como jurado, con Ginastera y con Alfonso Letelier, del concurso entre compositores jóvenes de América Latina para elegir los primeros becarios del Centro Latinoamericano de Altos Estudios Musicales del Instituto T. Di Tella de Buenos Aires. En 1963 da inicio a su transcripción en notación moderna de La púrpura de la rosa (de Torrejón y Velasco, sobre Calderón de la Barca), primera ópera escrita en suelo americano, estrenada en Lima en 1701. En 1965 la Universidad de la República le concede el régimen de profesor en régimen de dedicación total.

Entre los eventos internacionales de los que participó deben ser mencionados el Primer Congreso Internacional de Archivos y Bibliotecas Musicales, París, Francia, 1951, convergente con la Tercera Asamblea General del Consejo Internacional de la Música; los Congresos Internacionales de Folclore en San Pablo, Brasil, 1954, y Buenos Aires, Argentina, 1960; el Segundo Congreso Internacional de Tradicionalismo, Porto Alegre, Brasil, 1962; la Primera Conferencia Interamericana de Etnomusicología, Cartagena de Indias, Colombia, 1963, convergente con la Asamblea General del Consejo Interamericano de Música (CIDEM); la Primera Conferencia Interamericana de Musicología, en Washington, D.C., Estados Unidos, 1963; la Segunda Conferencia Interamericana de Etnomusicología, en Bloomington, Indiana, Estados Unidos, 1965, convergente con la Asamblea del CIDEM; el Congreso de la Comunidad Cultural Latino Americana, Arica, Chile, 1966. En 1963 es elegido segundo y luego primer vicepresidente del CIDEM.

En setiembre de 1963 sufre un infarto agudo de miocardio, que lo obliga a abandonar sus viajes semanales a Buenos Aires. Se recupera lentamente, pero sus cuidados no resultan suficientes. El 22 de julio de 1966, pocas semanas después de haber cumplido 53 años, muere en forma repentina en su casa de Montevideo por causa de su severa cardiopatía.