Décimas de Carlos Molina

Contrapuntero

Como nací payador
más me gusta el contrapunto
que me refrieguen con unto
en donde tengo un dolor.
Dejuro no soy cantor
de trinos como el jilguero,
pero no envidio, aparcero,
al zorzal de más agallas
cuando en mi garganta estalla
el verso contrapuntero.

Como pa’ probar mi creencia
y mi fe de payador
pensé que era lo mejor
abandonar la querencia:
junta un poco de experiencia
quien del pago se desata.
Más trajinao que alpargata
pa’ toparme con los grandes,
me jui del Plata a los Andes
y de los Andes al Plata.

Me habrán atao el umbligo
con una cuerda ‘e guitarra
que más me gusta una farra
que a un gurí chuparse un higo.
Cuando la empiezo la sigo
porque pa’ pior no me achico
y, payando pico a pico,
cuantito me apuren mucho
priendo más fácil que un pucho
una copla en el hocico.

Prefiero cantarle al pion
que anda sin poncho y en pata;
nunca vendí por la plata
la amistad ni la opinión.
Me juego hasta el corazón
cuando jugarme me toca
y si alguno me provoca,
que mi franqueza no ofienda:
naides jamás en la senda
supo taparme la boca.

Me gusta cuando el rival
es de bravura y pujanza,
hay que tenerse confianza
que pa’ un güeno hay otro igual.
Al tenderles como un pial
en la diestra un mate amargo
pa’ que ustedes se hagan cargo
qué coraje me apadrina,
mi apelativo es Molina,
oriental, de Cerro Largo.